¿Por qué nos hicimos ajedrecistas?

Esta mañana me he sentado en el salón de mi casa acompañando a mi padre. Yo quería hablarle de alguna idea rara que tengo en la cabeza para saber su opinión, y aunque él estaba con el ordenador se lo he comentado. Simplemente quería que alguien me escuchara… pero, de repente, he visto su mirada. No había oído nada de lo que yo le había dicho. Sus ojos se movían rápido, visualizando la pantalla. »

Y yo, ¿por qué sigo jugando al ajedrez?

Corría el frío invierno de 1981 en Mataró (Barcelona) y mis amigos no jugaban tanto en la calle, como en otras épocas del año. Mataró (a 30 km. al norte de Barcelona) Una tarde, bajé a la calle y sólo me encontré a mi amigo Rafalín. Nuestros consistían en jugar al escondite, policías y ladrones, saltar al potro, jugar a las cartas y un largo etcétera en los que todos tenían en común que eran para más de cuatro personas. »